•Redescubrimiento y restauración
En 1834, José María Tejada (prefecto del Cusco) viaja a la ciudadela atraído por las leyendes sobre tesoros en Vilcabamba; así mismo en 1837, Leonce Angrand cartografió el lugar por primera vez, pero sus mapas fueron también puestos al olvido. No fue hasta 1909, año en que el arqueólogo Hiram Bingham y el topógrafo Clarence Hay (ambos norteamericanos) visitaron Choquequirao y elaboraron una descripción minuciosa del sitio, que la ciudadela adquirió mayor atención por parte de los arqueólogos, el gobierno y los turistas. Las primeras excavaciones comenzaron varias décadas después de la visita de Bingham, alrededor de 1970; así mismo en 1986 se hacen estudios intensivos y un plan de restauración del sitio. Actualmente, se calcula que sólo un 30% del complejo, que comprende unas 1810 hectáreas, ha sido desenterrado y puesto en funcionamiento como zona turística; se prevé la finalización de la restauración para el 2011, tardando aún más el estudio y comprensión de su legado histórico.
Posición Estratégica
Desde la perspectiva andina su ubicación es indudablemente estratégica, lo que le permitió a este singular asentamiento abarcar y tener un dominio sobre lo que podría considerarse uno de los trayectos altitudinales más extraordinarios del país.
A su vez, desde el aire los investigadores, que lo han apreciado, dicen que Choquequirao se muestra como un gran libro abierto, con el caudaloso río Apurimac a sus pies y una gran cadena montañosa que se precipita hacia las vertientes orientales cubiertas por una inmensa vegetación tropical; siendo otra muestra de la pretensión andina de dominar el mundo desde las alturas.
Arquitectura
Aun cuando solo el 30 por ciento, de 1,810 hectáreas del complejo, han sido rescatadas, es posible suponer que Choquequirao era más que una fortaleza, un sitio religioso. Por su locación es probable que haya sido el centro religioso más importante y que estaba ocupado por los sacerdotes y aquellos consagrados a las divinidades. Se ha encontrado pinturas y cementerios que confirmarían esta teoría. Choquequirao está ordenado en nueve zonas entre los que destacan el centro político religioso, el sistema de fuentes y canales con acueductos, y el grupo de las portadas. Nueve zonas construidas como pequeñas aldeas alrededor de una gran plaza donde se encuentran todas las calzadas provenientes de cada zona. Se ha logrado ubicar la plaza superior (Hanan), los depósitos (Qolqa), la plaza principal (Huaqaypata), la plaza inferior (Hurin), el sistema de andenes de cultivo inmediatos a la plaza principal (Chaqra Anden), la plataforma ceremonial (Ushno) y la vivienda de los sacerdotes en la parte baja de la colina. Por esto se presume que Choquequirao fue un gran centro político y económico, que sirvió como enclave comercial y cultural entre la costa, sierra y selva.
Choquequirao presenta múltiples edificaciones de dos pisos con hornacinas en el interior. Además de algunas puertas y nichos hechos con adobe jamba y canales de regadío. El material que fue usado son piedras canteadas con morteros de barro.
Clima
Choquequirao cuenta con un clima cálido alternado con temperaturas frías en las noches. La temperatura media anual es de 16ºC.
Biodiversidad
•Fauna
El entorno de Choquequirao es uno de los más ricos en biodiversidad, sin embargo en esta zona, no se sabe con exactitud el número de especies en plantas y animales que existen. Todas estas especies se han acondicionado a pesar de las variaciones de temperatura como es sol durante todo el día e inclementes heladas durante la noche.
Entre las más relevantes especies se tiene:
- Al cóndor
- La taruca
- El zorro
- El zorrino
- Las vizcachas
- El puma
- Los picaflores
- Los osos
- El tucán de altura
- Los quetzales
- Tigrillos
- Gallito de las rocas
•Flora
La flora del lugar esta compuesta por helechos gigantes y una gran variedad de orquídeas, donde destaca la de la variedad wakanki. Al fondo del gran valle y bajo el efecto térmico del curso de agua que lo recorre, los bosques de la ceja de montaña brindan su calidez y condiciones ideales para una enorme variedad de cultivos de coca, achiote, maíz, cacao, café y frutales.
Desde el punto de vista ambiental, el principal valor de estos ecosistemas reside en el rol que juegan los exuberantes bosques que crecen en las partes altas de sus montañas para el mantenimiento del equilibrio hídrico de la región captando el agua de las lluvias y conduciéndola sin causar erosión hacia el río Apurímac.